降水確率100%ブログパーツ;

[PR] 楽しくタイピング練習!

martes, 20 de noviembre de 2018

La apnea deportiva

¿Qué es la apnea deportiva?

Practicar apnea supone para una persona poner a prueba los límites de su organismo. Se trata de un deporte extremo, un tipo de buceo a pulmón libre que se basa en la suspensión voluntaria de la respiración dentro del agua mientras se recorren largas distancias o se desciende hasta grandes profundidades.


¿Qué modalidades de apnea deportiva existen?
Existen dos modalidades de apnea deportiva, la de profundidad (en el mar) y la de piscina. Cada una de ellas tiene a su vez otras tres categorías. La modalidad de profundidad está integrada por peso constante sin aletas; peso constante con aletas e inmersión libre. En piscina, se puede realizar apnea dinámica con aletas, sin aletas o apnea estática.


¿Cuánto puede permanecer una persona sumergida en el agua sin respirar?

El tiempo que una persona puede permanecer bajo el agua sin sufrir daños irreversibles es variable, indica José María García, neumólogo del Hospital Costa del Sol de Marbella. Normalmente una persona no puede estar más de 10 segundos sin respirar, pero en casos concretos ese tiempo puede superar el minuto. El doctor García asegura que con entrenamiento se pueden alcanzar los 2 minutos y medio sin inspirar. El récord mundial varía según la modalidad. Aleksei Molchànova, hijo de la apneísta rusa desaparecida, tiene en su poder la mejor marca de descenso sin propulsión: 128 metros en la categoría de apnea sin aletas en 11’35’’.







¿Qué efectos tiene la apnea en el cuerpo?
Cuando un cuerpo humano desciende a una profundidad de 114 metros, el equivalente a la altura de las Torres Kio en Madrid, sufre una serie de efectos, lo que los expertos llaman el reflejo de inmersión o efecto de compensación: optimizar la respiración para lograr permanecer más tiempo bajo el agua mandando la sangre a lugares básicos para vivir. “Sucede algo similar en los escaladores, que a partir de los 2.500 metros de altitud ven disminuido el oxígeno disponible”, relata el neumólogo José María García.

Cuando desciende un apneísta, el diafragma se contrae involuntariamente intentando respirar, lo que ayuda a bombear sangre al cerebro. Si no fuese así, la muerte sería casi instantánea. Además, la frecuencia cardiaca se reduce hasta los 12-15 latidos por minuto. La saturación de la sangre desciende al 50% y la capacidad de los pulmones se comprime hasta un volumen de un litro. La capacidad media de un adulto sano es de cinco litros.
En la superficie, un apneísta tiene una capacidad pulmonar tras inspiración de hasta 10 litros. Los pulmones están sobrehinchados y presionan al corazón y las arterias carotídeas, lo que le deja en una situación cercana al desmayo. El gasto energético se reduce un 30% por la baja frecuencia cardiaca y respiratoria. Lozano, el campeón español, indica que su cuerpo recupera su estado habitual en un par de minutos.


¿Es seguro practicar apnea?

La apnea es una actividad segura siempre que se cumplan unos requisitos de seguridad, afirma Santiago Jakas, presidente de la Asociación Española de Apnea Deportiva (AEA). “Hay un protocolo de seguridad que hay que seguir”, dice Jakas. Esas medidas incluyen un cabo guía, una cuerda que el apneísta utiliza para bajar y subir verticalmente, y la asistencia de un apneísta de seguridad, que acompaña a quien hace el descenso. El asistente solo tiene que velar porque toda la actividad trascurra sin problemas. El principal peligro para la persona sumergida se presenta en su ascenso, por eso el asistente tiene que acompañarlo en el último tercio de la subida. Las embarcaciones se usan en los campeonatos, pero no son fundamentales para realizar la actividad, subraya Jakas.


¿Qué secuelas deja una inmersión?
La Asociación Española de Apena Deportiva insiste en que practicar este deporte no deja secuelas. Lo mismo defiende Miguel Lozano, uno de los mejores apneístas del mundo. El neumólogo José María García destaca que se puede hacer apnea, pero suspender la respiración nunca es bueno. “Sometes el cuerpo a un estrés extremo. Estamos acostumbrados a respirar 15 veces por minuto”, dice. Cuando la apnea es larga, se produce la hipoxemia, una disminución anormal de la presión del oxígeno en la sangre que puede conllevar daño a nivel cerebral de forma irreversible, explica el galeno.


¿Cuántas personas mueren realizando apnea al año?
Esta práctica causa una media de 20 muertes al año según los cálculos de la Asociación Española de Apnea Deportiva, pero son miles los que la realizan. La cantidad de apneístas no se puede contabilizar porque mucha gente lo hace de forma individual, no regulada, bien como deporte o como tipo de pesca subacuática. La asociación no recomienda realizar la actividad por libre, ya que no ir acompañado supone no contar con medidas de seguridad en la prueba.


¿Cómo se entrena un apneísta?
Un apneísta se entrena haciendo descensos. Miguel Lozano, campeón de España en inmersión libre, cuenta que principalmente realiza entrenamientos en el agua, tanto en mar como piscina, pero que una buena parte de su preparación son los ejercicios de relajación y flexibilidad que hace fuera.

La AEA recomienda la realización de cursos teóricos para la formación de estos deportistas. El nivel principiante tiene una duración de tres días, el intermedio de cuatro y el que da la posibilidad de ser instructor se completa en una semana. El curso incluye teoría y práctica, con examen final incluido.
La británica Tanya Streeter, durante su ascenso a superficie tras bajar hasta 122 metros de profundidad en apnea. 



¿Con qué edad se puede hace esta actividad?
Se puede practicar apnea a cualquier edad, pero es a partir de los 25-30 años cuando una persona está en plenitud de facultades, ya que ha conseguido un buen nivel de autocontrol. “Tampoco hay límite de edad, es frecuente ver gente con 80 años haciendo descensos”, explica Santiago Jakas, presidente de la AEA. 


¿Cuál es el mejor sitio para hacer apnea?
Los lugares ideales para la práctica de este deporte son aquellos en los que existe profundidad cerca de la costa. Otros factores a tener en cuenta son que no haya corrientes en el mar y que exista un buen clima fuera del agua, explica el campeón español de apnea, Miguel Lozano. Uno de sus lugares favoritos es Canarias, especialmente Tenerife. Egipto, Indonesia y el Caribe son otros de los espacios con mejores características para sumergirse.


¿Cuánto cuesta practicar este deporte? 
Si se desea realizar un curso de apnea, el precio por clase varía entre los 60 y los 90 euros. La Escuela Municipal Apnea Academy West Europe de Adeje (Tenerife), ofrece talleres por 75 euros al día por un total de siete horas. Para obtener una titulación oficial es necesario completar un curso de 35 horas (en cinco días), informa Francisco González, responsable de la Escuela de Apnea de Adeje.

La organización chicharrera ofrece sumergirse por 90 euros durante dos horas. El precio incluye instructor-apneísta asistente, clase teórica y práctica, embarcación y maletín de oxigenoterapia (obligatorio en los descensos).


¿Qué ley regula la práctica de la apnea? 

En España no existe una norma específica que regule la apnea, según la Asociación Española de Apnea Deportiva. La práctica de este deporte la regula la Orden 14 de octubre de 1997 de normas de seguridad para el ejercicio de actividades subacuáticas. La licencia para practicar es competencia de las comunidades autónomas, que piden una revisión médica que garantice el buen estado físico de la persona que la solicita.

lunes, 19 de noviembre de 2018

HISTORIA DEL BUCEO

La historia del buceo es casi tan antigua como la de la 
humanidad ya que seguro que desde que el humano estuvo en contacto con grandes masas de agua (el mar, ríos, lagos…) tuvo motivos por introducirse en ellas.

Y así lo hizo, bien para conseguir alimentos (pescadores), por razones económicas (recolectores de perlas, esponjas, recuperación de tesoros y objetos de valor…),por cuestiones que podríamos llamar militares (hazañas bélicas) y lo que tal vez es más importante y sirve de motor en el conocimiento, por la curiosidad por descubrir que es lo que se oculta en los fondos marinos.

Sin duda alguna, las primeras incursiones humanas comenzarían por la apnea, sin ningún complemento, es decir mediante la mera sumersión corporal; luego se descubriría la utilidad de un tubo que proporcionaría aire directo (esnórquel), después llegaría la concepción de la campana, que retenía aire en su interior para luego mejorarla mediante el suministro de aire a través de mangueras y pasar posteriormente a una campana individual y muy reducida, el primer casco o escafandra.

El siguiente paso lógico acorde con la tecnología del momento buscaba la autonomía, la ruptura del cordón umbilical que le unía a la superficie y se llegó a los equipos autónomos de los que Cousteau-Gagnan serían su exponente más práctico.

Pero vayamos por pasos y desde el principio: la apnea. El buceo libre o en apnea (del griego apnoia: sin respiración) consiste en realizar inmersiones manteniendo la respiración después de una profunda inspiración en superficie.Hay indicios de la práctica del submarinismo en la prehistoria en los grandes yacimientos de conchas de moluscos (muchos de los cuales viven varios metros por debajo de la superficie del mar) que prueban que el hombre primitivo se veía obligado a bucear hasta los lugares en que se encontraban.


Historiadores como Plinio, Tito Livio, Herodoto, Aristóteles, Plutarco, etc., aportan referencias de más de 4.500 años de antigüedad, sobre las motivaciones para que el hombre se sumerja en aquellos albores de la humanidad.

En el Museo Británico, se conservan bajorrelieves que corresponden al siglo IX A.C., mostrando a prisioneros fenicios evadiéndose bajo las aguas del río Tigris ayudándose con odres llenos de aire mientras sufrían las flechas asirias.


Aristóteles (384-322 A.C.) en su obra Problemata menciona dos sistemas de inmersión y así habla de los buzos pescadores de esponjas, que utilizarían un tubo respirador del estilo del actual esnórquel, y proporciona por otra parte las primeras referencias históricas sobre la campana de buceo, la “lebeta, gran recipiente metálico que se coloca invertido en el agua, lo que permite aprisionar en su interior el volumen de aire que su capacidad admita. Uno o más buzos se acomodan en su interior, desde donde realizan salidas al fondo del mar.

Cuenta la leyenda, porque es una leyenda, que su discípulo más aventajado, Alejandro Magno, tras conquistar medio mundo tuvo inquietud por explorar las profundidades del océano. Así que, se sumergió en el mar metido en “un recipiente muy fino hecho enteramente de cristal blanco” y que encontró un monstruo marino que tardó tres días enteros en recorrer su longitud.


En definitiva, han sido muchos y muy variados los inventos y artefactos que se han intentado utilizar a lo largo de los siglos para sumergirnos, aunque a decir verdad, la mayoría de ellos eran tan fantasiosos como impracticables.


Shark Attack - Link Select Shark Attack - Link SelectShark Attack - Link Select Shark Attack - Link Select Shark Attack - Link Select